La comunicación de políticas públicas de vivienda: Del forofismo al consenso
Signos de esperanza frente al dogmatismo mediático y la polarización inútil
Después de los tres análisis de los posts anteriores sobre la comunicación de las políticas públicas de acceso a la vivienda en España —concluyendo que es un asunto mantiene una presencia continua, pero de baja intensidad en el debate público—, en este ultimo post de esta serie, es momento de abordar las propuestas concretas, cómo se comunican, qué debates generan y cuál es su alcance en el debate público.
Los grandes ausentes del debate: refractarios y declamatorios
El panorama actual presenta dos grupos llamativamente ausentes. Primero, los refractarios: aquellos alérgicos a las políticas concretas en materia social que huyen de cualquier evidencia empírica y de las políticas del bien común y de lo concreto, bien por carencia o por maldad. Su contribución al debate meramente circunstancial y colateral, por no decir nula.
El segundo grupo son los declamatorios: esos que agitan las manos al aire pidiendo que “alguien haga algo” sin mojarse con propuestas específicas. Su lema podría ser: “Que lo arreglen, pero si entrar en detalles” o algo así como “alguien se tiene que ocupar de esto”
Hablemos para adultos en el actual estado de cosas: ni intervencionismo ciego ni liberalismo salvaje. No es posible, ni viable.
Lo que ocurre es que como se ve en los posts anteriores, la dimensión del problema, la gravedad, la severidad, la urgencia del problema, el alcance, sus efectos y ramificaciones llegan muy lejos, desbordando al propio mercado inmobiliario y su lógica, para influir en el bienestar, la cohesión social y ciudadana. Es un problema de país y de sociedad.
Entre personas maduras que comprenden que la vivienda opera tanto como derecho social, ciudadano y constitucional como realidad de mercado, surge una verdad incómoda: no hay soluciones mágicas. En el acceso a la vivienda convergen muchas dimensiones desde sociológicas, culturales, fiscalidad, banca, urbanismo, herencias, planificación estatal, legislación autonómica y actuación municipal. Incluso tiene interacciones con las consecuencias de las emergencias climáticas.
La caricatura mediática nos ha llevado a un enfrentamiento estéril entre dos extremos igualmente inútiles: el intervencionismo irredento versus el liberalismo que trata la vivienda como puro activo especulativo en un mercado y prescinde de su dimensión de articulación de la vida en sociedad. Como elegir entre susto o muerte: ninguna opción convence.
El ladrillo y la ideología de la propiedad como construcción cultural (no solo arquitectónica)
La profundidad del problema trasciende a los ladrillos y a los metros cuadrados. Las burbujas inmobiliarias no solo construyeron casas: han construido carreras políticas, ecosistemas mediáticos y toda una cultura económica. Desmantelar esta herencia y esta estructura requiere algo más que buenas intenciones: exige romper pactos tácitos que llevan décadas enquistados.
Por eso, aisladamente prohibir los alquileres turísticos sin alternativas equivale a cerrar la ventana cuando el problema está en las goteras del tejado. Las políticas aisladas son como intentar llenar una piscina con un colador.
El forofismo dogmático: comunicación para polarizar y envenenar la vida civil, no para resolver problemas
La polarización actual reduce el debate a marcos maniqueos de forofos dogmáticos e interesados en el malestar civil: construcción versus regulación, incentivos versus penalizaciones. Esta simplificación genera una comunicación para forofos, diseñada para aplausos fáciles en lugar de soluciones complejas. Va más allá de la ideología para adentrarse en el dogmatismo.
La comunicación política, hoy en momentos de desinformación, fake news e “irrealidad” alternativa, ha abdicado de su función pedagógica para abrazar los réditos de la polarización, profundizar en el malestar y especialmente en determinados grupos sociales. Resultado: mucho ruido mediático y pocas nueces habitacionales.
Aunque, hay razones para la esperanza
Primera: ¿Qué dicen los expertos? Un cierto consenso técnico entre expertos
Existe acuerdo generalizado sobre medidas híbridas (intervencionistas, economía de incentivos y de creación de oferta) que incluyen:
Ampliar la oferta: vivienda protegida permanente en compra y alquiler
Crear un parque de alquiler social robusto
Planificación urbanística integral a largo plazo
Compra pública de vivienda
Captación de vivienda vacía para alquiler asequible
Regulación de alquileres temporales
Segunda: Respaldo social masivo sobre la necesidad de actuar y activar políticas públicas.
Las encuestas (Andrea Jarabo e Iván Auciello) señalan la realizada por 40dB para Provivienda) revelan consensos sociológicos superiores al 70% para:
Promoción de vivienda pública en colaboración mixta
Regulación de precios y condiciones hipotecarias
Limitación de viviendas turísticas
Incluso otras medidas, consideradas más “radicales” como limitar la multipropiedad en alquiler o prohibir los lanzamientos o desahucios en caso de vulnerabilidad, también obtienen más del 45% de apoyo social para su implantación.
Tercera: La pedagogía como herramienta indispensable
La vivienda y no solo necesita políticas públicas: necesita consenso colectivo, comprensión y explicación, como también reclaman Jarabo y Auciello. Necesita pedagogía que haga accesibles políticas públicas, su necesidad, su objetivo, su diseño, su contenido, su divulgación, su aplicación frente a los titulares y eslóganes maximalistas, sin prejuicios dogmáticos e ideológicos.
El objetivo no es, ni puede ser polarizar o utilizar la vivienda para caldear a determinados grupos sociales y alimentar el malestar civil y social. El objetivo comunicativo debe ser establecer un espacio necesario y mínimo alrededor del problema del acceso a la vivienda en la conversación pública para que sea útil, razonada, informada, orientada a soluciones evitando ruido mediático y narrativas que clavan sus espuelas en la intervención agresiva o en la desregulación total.
Por tanto, será necesario explicar mucho mejor, figuras como las zonas de mercado residencial tensionado o los controles de precio con exenciones para obra nueva y rehabilitación, los incentivos fiscales asociados a cada una de estas figuras evitando su simplificación que incluía la última Ley de Vivienda. Todo esto requiere explicación detallada, incluso afinar los incentivos para adecuarlos a los objetivos de país.
Sin pedagogía, sin comunicación, sin divulgación, sin información fiel, las falsas expectativas se multiplican como hongos. Se exige o se fantasea con que medidas puntuales logren resolver en meses problemas acumulados durante décadas, lo que provoca frustración. Y esta frustración alimenta, además de un pensamiento mágico, a su vez, el descrédito político y fortalece la idea de que “nada funciona”.
Conclusión: de la polarización al pragmatismo
La complejidad del problema exige saber más, entender mejor y hablar con mayor precisión. Solo transformando el malestar generalizado en comprensión compartida lograremos soluciones sostenibles.
Por eso, la pedagogía debes ser parte de la política de vivienda. No podemos permitir que el debate público se construya sobre mitos, confusiones o medias verdades. No se trata de equidistancia, se trata de equilibrio y de comprensión de la complejidad.
Se trata, además de construir el mayor número de viviendas y de soluciones habitacionales, de construir el mayor número de razones.
En resumen: menos gritos de forofo, más pedagogía adulta. La vivienda como derecho social y ciudadano y, como problema y como reto, se merece un debate a su altura. Aprovechemos el momento, por qué ha llegado.
Os comparto también en este post, interesantes aportaciones para reclamar soluciones, identificar las causas del problema y propuestas
En primer lugar, varios posts de Rango Abierto, la publicación de Jorge Galindo, director adjunto de EsadeEcPol, (el Centro de Políticas Económicas de Esade)
Sugiero seguir a Fernando H. Valls, en La Vanguardia. Dos propuestas recientes interesantes:
La promoción de pisos se estanca y solo cubre el 20% de la demanda actual
¿Un problema de vivienda? Depende de para quién
Otro apunte interesante, con una retrospectiva histórica, lo podemos encontrar en Demócrata:
Un conjunto de posts del subastakero, Lost in Ideology, también recomendables:






Mucha lectura me mandas... Pero lo intentaré. De momento ya tengo en la mesilla el libro de Jorge Galindo.